Abandono silencioso
Hacer solo lo que exige estrictamente un puesto, sin ir más allá.
El abandono silencioso describe a los empleados que optan por hacer solo lo que exige formalmente su puesto, rechazando el esfuerzo discrecional adicional —quedarse hasta tarde, asumir más, esforzarse al máximo— que muchos lugares de trabajo han llegado a esperar. A pesar del nombre, no es una renuncia.
El término se popularizó como forma abreviada de poner límites y proteger el equilibrio entre vida personal y laboral, especialmente tras la pandemia. Para los empleadores puede señalar desafección, expectativas poco claras, cargas de trabajo inasumibles o la sensación de que el esfuerzo extra no se reconoce.
Más que un problema disciplinario, el quiet quitting se trata mejor como una señal para examinar el compromiso, la carga de trabajo y la recompensa. Las conversaciones honestas uno a uno, el reconocimiento justo y un diseño realista del puesto abordan mucho mejor las causas subyacentes que la presión para hacer más.








































