Rendimiento y Cultura • 8 MIN DE LECTURA
Preguntas de evaluación del desempeño: más de 30 de las mejores que hacer
MAR 30, 2026
Las preguntas que haces en una evaluación del desempeño moldean la calidad de la conversación. Aquí tienes más de 30 que generan de forma constante un diálogo honesto y útil.
Preguntas sobre logros y fortalezas
¿De qué logro te sientes más orgulloso de este periodo de evaluación? ¿De cuáles de tus puntos fuertes has hecho más uso? ¿Dónde has aportado más valor al equipo? ¿Qué ha salido mejor de lo esperado? Estas preguntas iniciales marcan un tono constructivo y dan al empleado la oportunidad de destacar contribuciones que el responsable puede no haber observado directamente. Empezar por los puntos fuertes en lugar de por las carencias aumenta la seguridad psicológica y hace que el empleado esté más receptivo a la retroalimentación de desarrollo.
Preguntas sobre desarrollo y objetivos
¿Qué habilidades te gustaría desarrollar más en el próximo año? ¿Qué apoyo te ayudaría a rendir al máximo? ¿Dónde te gustaría estar en tu carrera dentro de dos o tres años? ¿Qué barreras se interponen en tu rendimiento? ¿Hay aspectos de tu puesto que te gustaría hacer más o menos? Estas preguntas dan lugar a la parte de desarrollo de la evaluación, que es la que está más directamente vinculada al compromiso y a la retención.
Preguntas sobre el responsable y la organización
¿Qué podría hacer yo de forma diferente como tu responsable para apoyarte mejor? ¿Hay algo en la forma en que trabajamos como equipo que te gustaría cambiar? ¿Qué hace bien la organización que te gustaría ver más? ¿Qué única cosa mejoraría significativamente tu trabajo? Estas preguntas requieren un responsable con verdadera seguridad psicológica para hacerlas, pero son de las más valiosas: ponen sobre la mesa información accionable sobre la calidad de la gestión y las condiciones de trabajo que es poco probable que los empleados ofrezcan sin que se les pida.
Estructurar la conversación
Una evaluación del rendimiento debería sentirse como un diálogo, no como un interrogatorio ni como un monólogo del responsable. Una estructura útil es: 15 minutos para que el empleado comparta su autoevaluación, 15 minutos para que el responsable añada sus observaciones y 15 minutos para acordar objetivos y acciones de desarrollo para el siguiente periodo. Envíe las preguntas al empleado con antelación para que pueda preparar respuestas reflexivas en lugar de improvisar. Documente las acciones acordadas en su HRIS y revíselas en la siguiente reunión de seguimiento.












































