Voces en el Liderazgo • 7 MIN DE LECTURA
El futuro de las evaluaciones de desempeño: lo que he aprendido al liderarlas
APR 8, 2026
Tras rediseñar el proceso de evaluación del rendimiento tres veces en ocho años, una líder de personas comparte lo que sabe ahora que desearía haber sabido al principio.
Lo que no cambia
He probado revisiones anuales, revisiones trimestrales, ausencia de revisiones formales, solo feedback continuo y distintos modelos híbridos. El formato importa bastante menos de lo que pensaba antes. Lo que no cambia es la importancia de un feedback honesto, específico y oportuno: independientemente del sistema, los empleados quieren saber cómo van, en qué punto están y qué necesitan hacer para progresar. Cualquier proceso que produzca de forma fiable esa conversación funcionará. Cualquier proceso que la evite fracasará, por bien diseñado que esté sobre el papel.
La lección de la calibración
El cambio más impactante que he introducido en cualquier proceso de desempeño fue incorporar sesiones de calibración. Antes de la calibración, nuestras valoraciones de desempeño eran en gran medida un reflejo de la generosidad del mando más que del rendimiento del empleado. Un 4 sobre 5 de un mando significaba algo completamente distinto de un 4 sobre 5 de otro. La calibración no eliminó la subjetividad, pero redujo significativamente la variación de las valoraciones y hizo que la distribución fuera más significativa. También creó un foro para que los mandos compartieran qué estaban haciendo realmente sus mejores y peores desempeños, lo que trasladó buenas prácticas a toda la organización.












































